10 consejos para evitar utilizar el seguro de vida

O mejor dicho: “10 consejos de cómo llevar una vida saludable”

Los seguros de vida y enfermedad son “males necesarios”, pues la verdad es que mucha gente los compra, pero con la esperanza de no tener que utilizarlos. Sin embargo, es importante saber que las primas de estos seguros aumentan cada año, debido a nuestro natural proceso de envejecimiento.

Por supuesto, cada año que pasa, más cerca estamos de nuestra muerte y por esta razón, la prima del seguro de vida refleja este hecho inevitable. Para contrarrestar el aumento de la prima y evitar utilizar el seguro de vida, lo mejor es tener hábitos saludables y un estilo de vida que nos ayude a conservar un óptimo estado de salud.

Si sigues estos 10 consejos, estamos seguros de que no vas a tener que utilizar tu seguro de vida en un largo tiempo.

1. Mantén una dieta sana y balanceada

A lo largo de 20 años se ha venido demostrando que los cambios en nuestra dieta nos están afectando considerablemente. Hemos pasado de nuestra dieta mediterránea -donde frutas y verduras eran el elemento primordial, seguidas de hidratos de carbono y proteínas- a una dieta donde priman los carbohidratos, azúcares refinados y proteínas en cantidades excesivas.

2. No fumes

Aunque suene manido, el cigarro tiene un gran poder, no solo de enfermar, sino de matar. A pesar de las campañas de prevención para que abandonemos el hábito de fumar, todavía entre un 20% y un 30% de la población adulta de los países desarrollados fuma, y el porcentaje es mucho mayor en los países en vías de desarrollo. Sólo en China se espera que, para el 2020, haya 4 millones de casos de cáncer de pulmón al año.

Dejar de fumar es difícil, pero no imposible. Además, los efectos benéficos de abandonar este hábito son grandiosos, desde saborear mejor los alimentos hasta ganar varios años más de vida. De hecho, las estadísticas en Estados Unidos demuestran que la esperanza de vida de los hombres ha aumentado y la razón principal es que muchos fumadores han dejado el hábito desde que empezaron las campañas antitabaco en los años 90.

3. Toma la vida relajadamente

Es probable que hayas escuchado esto muchas veces, pero nunca está de más recordarlo: la ansiedad y el estrés generan hipertensión, una de las enfermedades silenciosas más mortales que existen. Si tu trabajo te genera tensión, entonces deberías buscar maneras de relajarte, como el ejercicio, el yoga o incluso una clase de meditación.

4. Haz ejercicio moderado

Seguramente ya te lo ha dicho tu doctor antes que nosotros y te lo dirá más gente: el ejercicio cardiovascular, practicado de forma moderada, es una excelente opción para mejorar tu salud. Busca una actividad física que te resulte placentera y, sobre todo, entretenida. De este modo, al practicarla, no solo estarás ganando en salud, sino que también tendrás un momento de esparcimiento y diversión. Si eliges una actividad o deporte grupal, se suma la posibilidad de socializar, estableciendo nuevas relaciones personales, aspecto sumamente importante para la salud mental y emocional de todo individuo.

5. No abuses del alcohol

¿A quién no le apetece una cerveza bien helada en un día de verano? A muchas personas les resulta placentero consumir algunas bebidas alcohólicas en ciertas ocasiones, pero si abusas de ellas, tu organismo puede pasarte una factura muy alta, y no hablamos solo de una resaca fuerte. Nos referimos a la pérdida de neuronas que no se recuperan, hablamos de ganar mucho peso si tu ingesta es excesiva, sobre todo si bebes licores de 30 o 40 grados. En tal caso, ese alcohol va a ser transformado en azúcares y estos se convertirán en grasa si no haces el suficiente ejercicio.

Definitivamente, no es lo mismo beber una cerveza con 4 grados de alcohol que un vodka de 40 grados, pero ten en cuenta que, normalmente, si tomamos alcohol de baja graduación, lo bebemos en cantidades superiores, por lo que, al final, la ingesta suele ser grande de todos modos.

6. Camina todo lo posible

Si vives en un piso, departamento o condominio, subir las escaleras puede resultar un ejercicio fantástico. Deja el coche en casa y camina siempre que puedas; caminar es uno de los mejores ejercicios cardiovasculares que existen.

Una simple caminata o no utilizar el coche a la hora de hacer las compras te ayudarán a quemar calorías y liberarás endorfinas que te pondrán de mejor humor. Además, tu cerebro recibirá más oxígeno y, por si fuera poco, ¡ahorrarás en gasolina!

7. No consumas bebidas azucaradas

Cualquier tipo de bebida con azúcar aporta un montón de calorías sin ningún tipo de valor nutricional, son “calorías vacías” que no te nutren ni te hacen más fuerte, solo te engordan. Si puedes, bebe únicamente agua, pero si te gustan mucho los refrescos, puedes optar por aquellos que tengan cero calorías.

8. Presta atención a las porciones

El tamaño de las porciones que consumimos es muy importante. Ocurre que, en vez de regular la cantidad ingerida de acuerdo a nuestro apetito, estamos acostumbrados a comer todo lo que nos ponen en el plato, ya que así nos enseñaron desde pequeños. Es cierto que “la comida no debe tirarse”, pero sí debemos medir nuestras porciones. Por ejemplo, para un adulto sano, unos 150 gramos de carne en la comida es más que suficiente.

9. Olvídate de lo dulce

El azúcar blanco refinado es uno de los elementos que más se utilizan en los alimentos dulces, como bollería, pan dulce, pasteles, y dulces en general. Intenta no comer cosas dulces o, en todo caso, toma porciones minúsculas. Así, la posibilidad de padecer diabetes (que es la enfermedad que más se ha extendido en los últimos 15 años) será mucho menor.

10. Aumenta tu consumo de pescado

Si te gusta bastante la carne y te cuesta restringir su consumo, ¿por qué no pruebas a reemplazar (al menos, en forma parcial) la proteína animal como la vaca o el cerdo por pescado? La proteína del pescado es igual de nutritiva, pero de más fácil digestión. Si odias el pescado, también cuentas con otras opciones. Puedes cambiar tu consumo de proteínas provenientes de carnes rojas por las de carne blanca como pollo o pavo, que también son más fáciles de digerir.

¿Qué te han parecido estos consejos? Esperamos que te hayan resultado de utilidad y  que los tengas siempre presentes e intentes ponerlos en práctica. Tu cuerpo y tu salud, sin dudas, te lo agradecerán.

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