Seguros y tragedias

Cuando no es solo un bache

Normalmente, contratamos seguros para vivir de forma tranquila, para apartar de nuestra mente los posibles baches que nos podamos encontrar en el camino, los cuales pueden suponer un pequeño o gran coste para nuestra salud física y mental y también para nuestro bolsillo, claro.

Aseguramos múltiples aspectos y objetos de nuestra vida porque así, si tropezamos, lo hacemos “sobre un colchón”. Pero a veces estos baches no son simples baches y son más bien algo así como pozos sin fondo. En esos casos, amortiguar la caída es casi imposible, o es posible, pero el dolor es demasiado intenso como para ser reducido con compensaciones económicas. Sin embargo, las desgracias y las catástrofes ocurren y los seguros también deben actuar en esos casos.

El accidente de tren en Santiago de Compostela

Un ejemplo de las catástrofes a las que nos referimos recorrió las televisiones del mundo entero y se encuentra bien fresca aún en la memoria de todos, especialmente si eres español -y más si eres gallego-. El 24 de julio de 2013 un tren de alta velocidad “pretendía” circular por una curva de velocidad máxima 80 km/h a casi 200 km/h. El desenlace era evidente. Sobre las nueve de la noche se producía el terrible siniestro donde morirían unas 80 personas y se producirían cientos de heridos. ¿Existía un colchón? Sí, existía.

La operadora ferroviaria de España, RENFE, tenía –y tiene- contratado como aseguradora por accidentes para viajeros, a Allianz Seguros. Esta asumió indemnizaciones de 60.000 euros por cada una de las víctimas. Con respecto a los heridos, estos también recibieron indemnizaciones, oscilando el valor de las mismas entre los 1.500 y los 70.000 euros, dependiendo de la gravedad.

Además, la asistencia sanitaria a cada afectado tenía –y tiene- un alcance de 180 días desde el accidente, asumiendo todos los gastos de desplazamiento, alojamiento y manutención de hasta dos familiares durante el ingreso de afectados. Asimismo, se encontraba cubierto el traslado del asegurado y de dos acompañantes tras el alta hospitalaria, así como el traslado o repatriación de los fallecidos desde el lugar del accidente.

Por su parte, la aseguradora que asume la responsabilidad civil de Renfe, QBE Insurance Europe, hizo importes anticipados a los perjudicados con 25.000 euros por pasajero en caso de fallecimiento, 5000 euros para viajeros heridos con hospitalización superior a ocho días y 1500 euros para aquellos con un ingreso sanitario inferior a ese periodo. A los no hospitalizados, heridos o que hubiesen sufrido daños materiales, se les ha pagado 1000 euros.

La tragedia del Casino Royale, en Monterrey

Aunque la muerte y el trauma son impagables y parecen requerir mucho más dinero que el del caso de la tragedia de Santiago, hay otras víctimas que ni a esa compensación económica parecen aspirar. Hablamos de un atentado.

El 25 de agosto del 2011, un grupo de entre 13 y 16 personas causaron una masacre en el casino Royale, ubicado en Monterrey, México. Mataron a un total de 52 seres inocentes. Resulta que, después de dos años, los familiares de las víctimas seguían sin recibir indemnización alguna hasta que el 20 de agosto del 2013 los dueños del casino y la empresa AXA Seguros ofrecieron alrededor de 5600 euros de indemnización a cada familia afectada. La cantidad es tan ridícula -tanto si tenemos en cuenta que hablamos de muertos como si tenemos en cuenta el periodo de dos años de abandono y los problemas emocionales sufridos como consecuencia de ese abandono-, que las familias se han sentido insultadas y han rechazado las indemnizaciones.

Radioactividad, peligro en Fukushima

El 11 de marzo de 2011 se producía en Japón una catástrofe de dimensiones apocalípticas y que afectaría (y al día de hoy, afecta) a toda la tierra. Un terremoto de 9 grados en la escala Ritcher y su consecuente maremoto destrozaron zonas de Japón, entre ellas Fukushima y su central nuclear. La radioactividad se convirtió en un enemigo del cual, a día de hoy, todavía no podemos librarnos. El problema de los vertidos radioactivos al mar sigue vigente -y parece querer seguir vigente por mucho tiempo.

En este caso, Tepco (Tokyo Electric Power), operadora de la planta nuclear siniestrada, ha recibido apoyo del propio Gobierno de Japón para pagar las indemnizaciones a los afectados por el accidente de la planta nuclear. Las indemnizaciones han sido de unos 8000 € por familiar o 6000 € para personas que viviesen solas. Al día de la fecha, todavía varios granjeros reclaman indemnizaciones por la radioactividad que ha inundado sus campos, algo que, en un principio, se afirmaba que no iba a suceder.

Explosión en México

Por último, a veces, en un mismo incidente, algunos afectados tienen “suerte”… y otros no. En septiembre del 2012, un incendio abrasaba la Refinería de Pemex en Reynosa, México, muriendo 31 personas y quedando heridas 43. Al día de hoy, se han pagado indemnizaciones (no hechas públicas) a los lesionados y a 26 de las familias de los muertos. Sin embargo, la empresa nunca quiso explicar bien la causa del accidente y, además, nunca quiso ofrecer trabajo ni rehabilitación a los afectados. De todas formas, lo más indignante es que cinco familias todavía siguen sin recibir indemnizaciones.

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